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Psicóloga Dolores Navarro

Ansiedad en adolescentes: síntomas, causas y cómo ayudar desde casa

La adolescencia es una etapa vital llena de cambios y desafíos, tanto para los jóvenes como para quienes los acompañan. A menudo, detrás de una conducta que los adultos no entienden se esconde un malestar profundo. 

La ansiedad en adolescentes es cada vez más frecuente y, si no se detecta a tiempo, puede derivar en problemas mayores. En consulta, escuchamos testimonios como este: 

“No sé lo que me pasa, es como si estuviese triste, pero no me salen las lágrimas y ahora me siento, no sé, es algo raro, es como querer y no poder, querer estar bien, querer ser feliz y parece ser que no se puede. Todo esto empezó creo que por ver unos vídeos de psicología, hablaban de enamorarse y luego pues los típicos vídeos de depresión o de qué hacer para ser feliz y hubo dos vídeos que me tocaron mucho, el de traumas y el de infravalorarse. Creo que tenían razón. Cuando salgo de la psicóloga me pasa lo mismo, me pongo triste y creo que es porque siempre pongo el automático para no sentir, ser un robot y se acabó, no pensar en mis cosas ni estar triste. Hoy vino un amigo y estuvimos recordando cosas y me puso “feliz”, porque eran buenos momentos. Luego volvió la tristeza y vino la pregunta ¿Qué será de mí? Y si voy por el camino correcto. Luego pensé en el voluntariado y creo que me da ansiedad. Igual lo mejor es no hacerlo y se acabó, otra vez será. Yo creo que lo mejor es poner el piloto automático y se acabó y así por lo menos estar estable ya que no siento nada porque estoy harto de la montaña rusa que tira para abajo y a veces sube. Pero pensándolo es, no sé, vivir como un robot es no vivir y eso también me jode. También durante ese día me vinieron pensamientos suicidas. A pesar de eso quiero ser feliz aunque igual es mejor quitarse del medio. Estoy hasta los huevos de mi vida, no aguanto más, pasa de mí y por ende pasan los demás de mí. Hoy una profe me echó la bronca por estar mirando una cosa en el móvil de la asignatura, mientras a otros no les dice nada. Echo de menos un montón de cosas. Mi vida ha cambiado una burrada. No soporto esta ciudad, tengo ganas de irme.”

Ansiedad Adolescentes Psicología León

Este pequeño fragmento fue escrito por un joven con el que trabajé en consulta. Lo transcribo tal cual porque no necesita explicación para transmitir el dolor, el vacío y la confusión que puede experimentar un adolescente. Es un testimonio real, directo, sin filtros. Y es también un ejemplo de la ansiedad en adolescentes cuando alcanza niveles que requieren atención.

La adolescencia: crecimiento, cambio y dolor

La adolescencia no es solo una etapa de crecimiento. Etimológicamente, «adolescencia» viene de «adolescere» (crecer), pero también suena a «adolecer», es decir, padecer. Ambas palabras comparten la partícula «dol», que remite al dolor. Crecer duele.

Es un periodo de tránsito entre la infancia y la vida adulta donde se pierden muchos referentes como el cuerpo infantil, la imagen idealizada de los padres, la seguridad de lo conocido. Es un “ciclón” que lo remueve todo: la identidad, el cuerpo, las emociones, los límites, la relación con el deseo y con los otros. Y si en esa etapa existen traumas previos o situaciones complejas como abuso, duelo, bullying o aislamiento, las probabilidades de que aparezca la ansiedad aumentan considerablemente.

¿Cómo se manifiesta la ansiedad en adolescentes?

Definimos la ansiedad como una respuesta del cuerpo y la mente ante situaciones que se perciben como amenazantes o estresantes. En la adolescencia, esta respuesta se vuelve especialmente común. Según datos del Ministerio de Sanidad, el 33% de los adolescentes entre 13 y 18 años experimenta algún tipo de ansiedad. En esta etapa también se ha incrementado el número de internamientos por depresión y los intentos de suicidio. 

La ansiedad en adolescentes puede adoptar formas diversas, desde malestar difuso hasta síntomas más severos que afectan a su funcionamiento diario. Los síntomas pueden ser muy variados:

  • Tristeza profunda

  • Aislamiento o retraimiento social

  • Dificultad de concentración

  • Pérdida de vitalidad y motivación

  • Ataques de pánico

  • Miedos irracionales

  • Problemas para dormir

  • Pensamientos recurrentes de muerte o suicidio

  • Autolesiones

  • Bajo rendimiento académico

Además, el uso excesivo de redes sociales puede agravar estos síntomas, al exponer constantemente al adolescente a estándares de felicidad y éxito irreales, generando comparación, insatisfacción y dependencia emocional o digital.

Causas frecuentes de ansiedad en adolescentes

En la adolescencia todo es un “vendaval» emocional. El cambio hormonal, los duelos propios de esta etapa y las nuevas exigencias personales, familiares y sociales hacen que este momento vital sea especialmente vulnerable a la ansiedad. La ansiedad en adolescentes no surge sin motivo. En consulta, observamos que suele estar relacionada con causas como:

  • Cambios corporales difíciles de asumir.

  • Pérdida de referentes familiares o afectivos.

  • Abusos, traumas o pérdidas no elaboradas.

  • Autoexigencia o miedo a decepcionar.

  • Dificultades para construir la identidad personal.

  • Dificultades en la aceptación de la nueva sexualidad.

  • Demandas contradictorias por parte de la familia.

Desde un punto de vista psicológico, esta etapa pone a prueba la consistencia del edificio que se había construido. Si el edificio es sólido, resistirá. Si no, pueden aparecer complicaciones. 

Diferencias entre ansiedad normal y patológica

Sentir ansiedad en la adolescencia en ciertos momentos es natural y el conflicto no solo es esperable, sino que puede ser una señal de que el desarrollo emocional está en marcha. Pero cuando ese malestar persiste en el tiempo, interfiere en la vida diaria y el joven no puede gestionarlo por sí mismo, es momento de actuar. 

  • Ansiedad esperable: nervios antes de un examen, timidez al conocer gente nueva, cambios de humor puntuales.
  • Ansiedad clínica: tristeza mantenida, insomnio prolongado, pérdida de interés en todo, irritabilidad o estallidos emocionales desproporcionados, desconexión total con los amigos o familiares, comentarios sobre la muerte o el suicidio, consumo de sustancias como vía de escape o baja autoestima crónica.

Detectar esta diferencia es clave. Y cuanto antes se intervenga, mayor posibilidad de recuperación.

¿Qué pueden hacer los padres desde casa?

El papel de los padres es fundamental. Aun cuando el adolescente no se deje ayudar fácilmente, su presencia es esencial. Acompañar a un adolescente no es fácil. Requiere paciencia, escucha, límites claros y presencia. Pero también implica aceptar que los hijos deben tomar distancia para poder crecer.

Desde casa, los padres pueden:

  • Observar sin invadir: prestar atención a cambios de comportamiento, rutinas o ánimo.

  • Abrir canales de diálogo reales: sin forzar, pero sin desaparecer.

  • Evitar minimizar el malestar: «eso no es nada», «ya se te pasará», son frases que pueden aislar aún más.

  • Aceptar el conflicto como parte del proceso: los adolescentes necesitan separarse de sus padres, pero también sentirse sostenidos.

No siempre serán los padres quienes logren ese acercamiento. A veces, una conversación con un profesor, un monitor o un terapeuta puede abrir caminos donde en casa hay silencio o distancia.

Terapia para adolescentes en León ¿qué opciones hay?

Cuando el malestar es profundo o no remite, es importante buscar ayuda profesional. La terapia para adolescentes ofrece un espacio seguro donde el joven puede hablar sin ser juzgado, entender lo que siente y empezar a construir una salida.

En consulta, trabajamos desde una escucha atenta y especializada. No se trata solo de «hablar de lo que les pasa», sino de comprender qué sentido tiene el síntoma, qué conflictos internos está expresando y cómo puede el adolescente recuperar su bienestar psíquico.

Si crees que tu hijo o hija podría necesitar ayuda, infórmate sobre la terapia para adolescentes en León, un espacio seguro para empezar a sentirse mejor.

¿Funciona la psicoterapia en adolescentes con ansiedad?

Sí. Y muchas veces es el punto de inflexión que permite que algo empiece a cambiar. Pero requiere tiempo, respeto por sus ritmos y un enfoque que contemple su singularidad.  No se trata de «curarlos», sino de acompañarlos a encontrar sus propias herramientas. De darles voz, validación y recursos para que puedan reconstruirse desde un lugar más fuerte.

Una salida es posible

La ansiedad en adolescentes puede ser desbordante, tanto para quienes la padecen como para sus familias. Pero no están solos. La escucha temprana y la ayuda profesional pueden marcar una gran diferencia.

Si estás pasando por algo similar, pide ayuda. Podemos hablarlo. Puedes contactar conmigo y empezar a buscar juntos una salida.

Encuentra tu lugar, conócete

No eres raro, no estás roto. Solo estás pasando por mucho. Pedir ayuda también es una forma de valentía. La terapia para adolescentes puede convertirse en ese espacio seguro donde hablar sin miedo, entender lo que te ocurre y empezar a sentirte mejor.

Como psicóloga especializada en jóvenes, estoy aquí para acompañarte en ese proceso, con respeto, sin juicios y con una escucha auténtica.