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Psicóloga Dolores Navarro

Red Flags en una relación, las señales que no debes ignorar

Es frecuente en consulta escuchar a personas que han logrado salir, en algún momento de su vida, de una de esas relaciones tóxicas que dejan huella,  relaciones cargadas de ansiedad, angustia, confusión y miedo. A menudo relatan estas etapas como una de las más duras de su vida. Cuando les pregunto “¿Y al inicio de la relación no percibiste nada que te llamara la atención?”, escucho respuestas como:

“Al principio era encantador, muy atento y amable”
“Sí, era muy celoso y a veces me culpaba de cosas que él había hecho, pero estaba tan enamorada que no lo vi importante”

La realidad es que normalmente ha habido señales, pero o no se han visto o no se han querido ver. Esas señales hoy se conocen como red flags. Un término muy difundido en redes sociales, que, aunque a veces puede banalizar el tema, también ha permitido visibilizar y detectar conductas que pueden pasar desapercibidas.

¿Qué es una red flag?

Red flag significa literalmente “bandera roja” y su uso en psicología hace referencia a aquellas señales de alerta que pueden indicar que algo no va bien en una relación. Son avisos tempranos que pueden aparecer de forma sutil y que, si se ignoran, pueden derivar en una dinámica de control, daño emocional o incluso maltrato.

Red Flag - Dolores Navarro Psicóloga León

No toda red flag implica necesariamente una relación dañina. A veces, puede tratarse de rasgos corregibles si se abordan a tiempo. Lo importante es saber identificarlas, no justificar lo injustificable y no subestimarlas. Porque si bien el enamoramiento puede cegarnos, el amor no debe doler ni generar miedo.

Las 10 red flags que no debes pasar por alto en una relación

  1. Control disfrazado de amor: querer saberlo todo, revisar el móvil, pedir que informes de tu ubicación constantemente. Puede empezar con frases como “es que me preocupo por ti”, y terminar en una pérdida total de libertad.

  2. Desprecio o humillación: comentarios hirientes, sarcasmos o burlas que minan poco a poco tu autoestima: “No haces nada bien”, “Estás loca”, “A ver si por una vez no lo estropeas”.

  3. Manipulación emocional: victimismo, mentiras o chantaje para conseguir lo que se quiere. Ejemplo: enfermar justo cuando vas a salir con tus amigos o retirarte la palabra sin motivo para castigarte.

  4. Aislamiento: críticas constantes a tus amigos o familiares, con el objetivo de que los veas menos. “Esa amiga tuya no me cae bien”, “No me gusta cómo te miran en tu casa”.

  5. Falta de respeto a tus límites: invadir tu espacio, ridiculizar tus decisiones o ignorar tus necesidades emocionales.

  6. Inmadurez emocional: explosiones de ira, impulsividad o descarga de su malestar contra ti.

  7. Adicciones: al alcohol, a sustancias, o incluso al móvil. Toda adicción desplaza el vínculo emocional.

  8. Tacañería emocional: no expresar afecto, no escuchar, no sostener. Una pareja debe dar, no solo exigir.

  9. Incoherencia entre palabras y actos: promesas vacías, discursos bonitos que no se traducen en hechos.

  10. Mala comunicación: evitar hablar, recurrir al grito o al silencio como forma de castigo, descalificar al otro constantemente.

Estas señales, si se normalizan, pueden dar paso a relaciones donde el amor se transforma en sufrimiento silencioso. Por eso es importante poder identificarlas.

Red flags en hombres y mujeres: ¿hay diferencias?

Aunque los comportamientos tóxicos no tienen género, sí es cierto que, en consulta, se observan algunas diferencias en la forma de manifestarlos.

En los hombres, es más frecuente que la red flag aparezca de manera más explícita o autoritaria: control, celos, invalidación directa.

En las mujeres, en cambio, los comportamientos pueden ser más emocionales o victimistas, lo que no los hace menos dañinos, pero sí más difíciles de detectar a primera vista. La manipulación, el chantaje emocional o la hipersensibilidad mal usada pueden ser formas sutiles de ejercer control.

El patrón se repite: el que ejerce daño no siempre lo hace gritando, también se puede hacer desde el silencio o la culpa.

¿Qué hacer si percibes una red flag?

La negación es una reacción frecuente: no querer ver lo que está ocurriendo para no afrontar una posible ruptura o conflicto. También es común minimizar lo que sucede o pensar que “con amor se arregla todo”.

Pero el malestar no miente. Si algo no te hace bien, no lo ignores. Habla con alguien de confianza. Contrasta tu percepción. No te encierres en el silencio, porque el aislamiento favorece el abuso.

A veces no se trata de un hecho traumático, sino de una sensación sutil de que algo no va bien. Una especie de nudo que te oprime el pecho, una duda que no puedes quitarte. Ese es el momento de pedir ayuda.

Puedes hacerlo desde una consulta individual o iniciar una terapia de pareja, dependiendo de la situación.

¿Red flag o una oportunidad de cambio?

Identificar una red flag no significa romper inmediatamente. A veces, puede ser la oportunidad para hacer cambios personales, revisar lo que uno ha tolerado y por qué.

Desde la experiencia clínica, muchos pacientes expresan frases como:

“No sabía por qué me sentía tan mal si no me hacía ‘nada malo’”,
“Yo pensaba que era mi culpa”,
“Empecé a dudar de mí misma”,
“Tenía miedo de salir sola porque él se enfadaba”.

Estas vivencias, cuando se trabajan en consulta, permiten reconstruir la autoestima, entender el origen del patrón y tomar decisiones con libertad, no desde el miedo.

Puedes leer más sobre cómo abordamos en terapia otros problemas frecuentes en la pareja, como la comunicación dañina o el impacto de una infidelidad.

¿Cuándo pedir ayuda profesional?

Si la pareja entra en un bucle de malentendidos, reproches o silencios que generan malestar y soledad emocional, puede ser el momento de consultar con un psicólogo de pareja en León.

La terapia de pareja puede ser individual o conjunta, dependiendo de la dinámica específica. En ocasiones, empezar por una consulta individual permite a uno de los miembros clarificar qué le ocurre internamente, antes de trabajar en lo conjunto. En otros casos, acudir juntos a terapia de pareja abre un espacio para el reencuentro y el entendimiento mutuo.

El papel del conflicto y la agresividad

El conflicto no es señal de fracaso, sino una oportunidad de crecimiento. Toda relación implica fuerzas de unión y de separación. Reconocer que el amor también implica odio, frustración y agresividad es esencial para transformar esos afectos en diálogo y construcción conjunta.

Reprimir las diferencias no ayuda y lo que no se expresa, se enquista. Por eso, discutir con respeto, aceptar las diferencias y aprender a poner palabras al malestar son recursos que pueden salvar una relación.

Cuidar el vínculo es elegirlo cada día

Las parejas felices no son las que no tienen conflictos, sino las que saben reencontrarse, reinventarse y comprenderse a lo largo del tiempo. La comunicación en pareja no se reduce a hablar, es un acto profundo de escucha, empatía, respeto y deseo de seguir compartiendo la vida juntos.

 Si sientes que en tu relación algo se ha perdido o que ya no lográis entenderos, recuerda que hay formas de volver a encontrarse. Y que pedir ayuda también es una forma de amor.

Recupera el control de tu vida

Tomar la decisión de buscar ayuda ya es un paso hacia la solución. La terapia de parejas puede ser el espacio donde tú y tu pareja encontrareis el camino para reconstruir lo que parecía perdido. Como psicóloga de parejas, estoy aquí para ayudar a restaurar la comunicación y la confianza en vuestra relación.