Skip to content

Psicóloga Dolores Navarro

Cómo superar una infidelidad y perdonar sin olvidar

«Nunca me he sentido tan mal. Siento rabia, vergüenza y humillación. Yo era una persona con autoestima, ahora no, me siento humillada y desvalorizada. He perdido la confianza, ahora pienso que me puede mentir en cualquier momento. A veces desearía volver a empezar pero otras veces siento que no es posible. La tristeza, la ira, la pena, la ansiedad me invaden.»

Estas son las palabras de una persona que ha descubierto una infidelidad. La sensación de dolor, de pérdida, la destrucción de la autoimagen, las dudas, la pérdida del sentido de la realidad son patentes. Si estás pasando por algo parecido, es importante que entiendas qué está sucediendo y que sepas que superar una infidelidad, aunque doloroso, es un camino posible.

¿Qué sucede cuando se descubre una infidelidad?

El enamoramiento es un estado de completud ideal, un estado cercano al éxtasis en el que dos se han convertido en uno. Se instala una promesa de amor eterno que no hay que compartir.Algo así debió sentir el bebé por su madre, pero ese estado duró poco, pronto se dio cuenta de que estaba el padre, los hermanos y los otros intereses de la madre. Llegó la decepción y la dura realidad. Hasta que llegó el enamoramiento.  ¡Por fin solos, el uno para el otro y para siempre! Y así se construyó la pareja con una promesa de fidelidad y de exclusividad.

Como superar una infidelidad Psicóloga Leon Dolores Navarro

La infidelidad supone la ruptura de esta promesa y la pérdida de esta ilusión. Cuanto más intensa haya sido la ilusión del enamoramiento, con más dolor se vivirá la decepción.

El descubrimiento es una experiencia emocional muy intensa ligada a lo traumático. El mundo en el que estaba instalada la vida de la pareja se tambalea. Se produce una acumulación de sentimientos que conmociona no solo el vínculo, sino incluso la identidad y la estabilidad de las dos personas. Se pueden activar experiencias de abandono o de pérdida sufridas con anterioridad, que intensifican el dolor. No solo se rompe un pacto, sino que se daña nuestro sentido de la realidad. ¿Quién es ese otro al que creía conocer? Tenía una vida paralela desconocida. Esto precipita una fase de desilusión y puede ocasionar ansiedad, sensaciones de vértigo y de descontrol.

¿Por qué alguien comete una infidelidad?

Comprender por qué se ha producido es fundamental, tanto para quien la ha cometido como para quien la ha sufrido. Llegar a esa comprensión requiere un trabajo de profundización en la historia personal y en la personalidad, un trabajo que no siempre es fácil sin ayuda profesional. Las causas pueden ser variadas:

  • Puede estar dañada la comunicación o existir un sentimiento de descuido. Es lo que le sucedió a Carlos y Marisa. Su primer hijo era sumamente inquieto, tanto como lo había sido la madre en su infancia. Su crianza fue un auténtico tormento, en esa casa era imposible dormir. Fue una etapa de mucho sufrimiento en la que el vínculo entre ellos quedó descuidado, y en ese contexto Carlos tuvo una experiencia extramatrimonial.
  • Cuando las expectativas sobre la pareja son muy altas, puede haber una demanda excesiva que derive en falta de libertad. La infidelidad puede ser una búsqueda de salida a un agobio que no se ha podido expresar.
  • Cuando una identidad ha sido construida en base a un sometimiento a patrones muy estrictos o a exigencias familiares asfixiantes, la infidelidad puede ser un intento de salir de ahí.
  • La llegada de los hijos y el vuelco excesivo en ellos pueden producir un sentimiento de exclusión que impulse a la infidelidad.
  • Con el paso de los años, cuando la ilusión decae, la infidelidad puede tener el sentido de recuperar una ilusión que existió en etapas anteriores.
  • También puede reflejar inmadurez o vacíos personales.

Es lo que vivieron Ana y Jaime, casados y con dos hijos adolescentes. Jaime era un hombre muy activo e inquieto. Con la llegada de los hijos, Ana demandaba una vida familiar y una colaboración que no llegaba. Jaime empezó a reclamar que la pareja fuera abierta y pasó a la acción, con la pretensión de que Ana aceptara la situación. Después de un tiempo, Ana le pidió el divorcio.

En muchos casos la infidelidad no es el origen de la crisis, sino que existe un periodo previo de deterioro que la infidelidad pone de manifiesto. Revisar los errores de comunicación que existían antes del quiebre puede ser un primer paso para comprender qué ha fallado.

Infidelidad emocional y física. No siempre es lo que parece

Cada pareja definirá su propio concepto de infidelidad. Aun así se pueden distinguir dos formas principales: la emocional y la física. Actualmente, con las redes sociales, habremos de incluir también la virtual, con la que se crean vínculos sin presencia real.

La infidelidad emocional es más compleja que la física. Es el caso de Magdalena, que llegó a mi consulta devastada, su llanto no cesaba. Su pareja no la trataba bien, la desvalorizaba. Apenas tenían relaciones sexuales y él fantaseaba ante ella con tenerlas con otras mujeres. Había una antigua compañera de trabajo con la que él compartía confidencias, se reunían para hablar y él estaba siempre disponible para atenderla. Para Magdalena esta relación era insoportable, los celos la mortificaban, aunque sabía que no había nada físico. Era una intimidad verbal y de cuidado de él hacia esa mujer.

Magdalena y yo trabajamos durante algún tiempo, fue fortaleciendo su autoestima y percibiendo la realidad de un modo más objetivo. Él era una persona mucho más insegura de lo que ella imaginaba y se sentía más fuerte apoyándose en los celos que provocaba. Con el paso del tiempo las cosas cambiaron, ahora era una mujer segura de sí misma, capaz de captar las enormes inseguridades de una pareja a la que a pesar de todo quería y cuidaba.

La infidelidad emocional puede provocar tanto sufrimiento o más que la física, y es más difícil de gestionar porque no existe una evidencia palpable de la traición. La persona que se siente engañada puede no sentir el derecho a su sufrimiento y verse invadida por la culpa.

¿Cómo se siente quien ha cometido una infidelidad?

El que ha cometido la infidelidad también sufre. No solo daña al otro, sino que rompe la idea que tenía de sí mismo. A veces ni él mismo sabe a ciencia cierta por qué ha sucedido. Puede que el amor a su pareja siga intacto y aun así haya cometido la infidelidad.

Sufre un conflicto entre el deseo y la culpa. Culpa por no haber sabido frenar a tiempo. Miedo a perder a su pareja y a la deriva que tome la situación. Para superar una infidelidad desde este lado, necesita convertirse en una fuente de seguridad y transparencia, pero a la vez darse cuenta de que no conviene responder a preguntas con matiz de investigación morbosa, que pueden provocar daño para ambos.

¿Se puede perdonar una infidelidad?

Superar una infidelidad dependerá de muchos factores como la personalidad de los integrantes de la pareja, cómo ha sido la infidelidad y las circunstancias que la han rodeado.

Perdonar es un proceso profundo y complejo que requiere valor, determinación y tiempo. Darse un tiempo para reflexionar, comprender y elaborar lo sucedido es fundamental. Perdonar no significa olvidar, sino darle una significación a lo ocurrido que permita crear una nueva historia con esa persona. Tampoco equivale a justificar. Perdonar requiere comprender las causas y averiguar qué hay debajo de la infidelidad. 

Para superar una infidelidad es necesario desprenderse de sentimientos que dañarían la nueva relación, el resentimiento, el deseo de venganza, la amargura, e integrar lo sucedido dentro de la historia de la persona. Es preciso aceptar la pérdida de una relación que nunca volverá a ser la misma,  esa pérdida conlleva un duelo. A partir de ahí se abrirá la puerta a un vínculo más maduro y más real. El amor idealizado cederá el paso a un amor más imperfecto pero más consistente.

Es lo que vivieron Enrique y Maite. Se habían casado muy enamorados y llevaban muchos años de matrimonio y una hija en común cuando Maite descubrió que Enrique mantenía una relación desde hacía meses. Fue él quien llamó pidiendo terapia de pareja. Ella estaba muy dolida y no se lo podía creer, dadas las características de nobleza y seriedad de su marido. Ambos se querían y deseaban vivir juntos, pero a Maite le era sumamente difícil perdonar, a pesar de que Enrique insistía en que su amor por ella estaba intacto. Las ideas pueden volverse obsesivas y recuperar la confianza no es tarea fácil. Requiere tiempo, deseo de lograrlo y un trabajo de ambos.

Perdonar no implica necesariamente que el vínculo deba mantenerse. Son muchas las relaciones que no sobreviven a una infidelidad. El que ha sufrido la infidelidad puede que no desee perdonar y que ello le aporte un sentimiento de liberación. Otras veces no es posible perdonar aunque se intente,  el dolor se ha quedado clavado y ello indica que hay algo por descubrir, quizá una vivencia antigua no elaborada. También el miedo a volver a sufrir puede obstaculizar el proceso. Puede haber perdón y a la vez ruptura, a veces la ruptura es necesaria para recuperar el equilibrio y la autoestima, como le sucedió a Ana, que pidió el divorcio y fue su forma de mejorar su relación consigo misma.

Errores frecuentes al intentar pasar página

En el proceso de superar una infidelidad las parejas caen en errores que aumentan la dificultad:

  • Pretender pasar página rápidamente, olvidar lo sucedido y dejarlo a un lado porque produce dolor. Es un proceso complejo que requiere tiempo, elaboración y ayuda profesional.
  • Utilizar la infidelidad para agredir y reprochar en lugar de como un medio para comprender y reparar.
  • Confundir transparencia con investigación morbosa. La verdad es necesaria para recuperar la confianza, pero ceder a una investigación sobre detalles dañinos no ayuda a ninguno de los dos.
  • Tomar decisiones en momentos de acaloramiento. Las decisiones tendrán mucha trascendencia y deben hacerse después de una reflexión y en calma.
  • Pretender recuperar la relación tal como era antes. La relación anterior ya no existe; se trata de construir algo nuevo.
  • Llevar este proceso en solitario sin ayuda profesional.

Si detectas señales de alarma que indican que la relación puede estar siendo dañina más allá de la infidelidad, es especialmente importante buscar acompañamiento.

Qué se trabaja en terapia de pareja tras una infidelidad

La terapia ofrece un espacio seguro y tranquilo en el que analizar los sentimientos y conflictos generados. El objetivo no es olvidar, sino que lo ocurrido deje de marcar el presente y se integre en una historia que seguirá escribiéndose, juntos o separados.

A través de entrevistas adaptadas a cada pareja, individuales, conjuntas o combinadas, el dolor se irá calmando y se podrá conectar con aspectos profundos de cada uno. A veces superar una infidelidad implica trabajar dificultades previas como una autoestima frágil, patrones que vienen de lejos o una comunicación deteriorada, como ocurre cuando se instala la ley del hielo en la relación.

 Un proceso tan difícil no hay por qué atravesarlo en soledad. Lo que hoy parece una herida insuperable puede transformarse en el comienzo de algo más auténtico. Si sientes que la infidelidad ha sacudido tu relación y no sabes cómo avanzar, como psicóloga en León acompaño a parejas y personas adultas que necesitan comprender qué ha ocurrido. En la consulta de terapia de pareja en León encontrarás el espacio que necesitas.

Haz de tu bienestar una prioridad

Dar el paso de buscar ayuda ya es una forma de empezar a reconstruir. La terapia de pareja puede ser el espacio donde tú y tu pareja encontréis el camino para comprender lo que ha pasado y decidir juntos cómo seguir adelante.