Psicóloga Dolores Navarro
Cómo superar el duelo y cuándo pedir ayuda

El duelo es un proceso normal ante cualquier pérdida significativa. Duele, lleva tiempo y tiene altibajos. Pero hay momentos en los que ese proceso se detiene, se enquista, y lo que debería ser un tránsito doloroso se convierte en un estado del que no se puede salir. Es entonces cuando conviene preguntarse si se necesita ayuda para superar el duelo.
¿Cuándo el duelo se convierte en algo patológico?
Hay que diferenciar entre el duelo normal y el duelo patológico.
En el duelo normal, aunque el dolor sea intenso al inicio, la persona conserva la capacidad para experimentar momentos de alivio y bienestar. A pesar de las dificultades, puede seguir asumiendo sus responsabilidades y el cuidado de los suyos. Poco a poco va recuperando el interés por las cosas y los vínculos. Aprende a recordar a la persona querida sin que su vida quede paralizada.
El duelo se complica cuando el proceso de aceptación queda bloqueado o cuando el dolor permanece en el tiempo hasta el punto de paralizar la vida. La vinculación con el mundo se debilita y en su lugar se instala el aislamiento.
A veces la persona siente que si deja de pensar en quien perdió la está traicionando. Se niega a dejar de sufrir y piensa que su dolor demuestra el amor que sentía. Pueden aparecer ideas suicidas, y ese es siempre un aviso de alarma importante. Cuando el duelo adquiere un matiz patológico, la ayuda profesional es necesaria.
¿Cuáles son los síntomas de no superar el duelo?
Estas señales pueden indicar que el duelo se ha complicado y necesita atención:
- El dolor no disminuye con el paso del tiempo, sino que se intensifica o se cronifica.
- Incapacidad para retomar las actividades y responsabilidades habituales.
- Aislamiento social progresivo y pérdida de interés por todo lo que antes importaba.
- Sensación de que la vida carece de sentido sin la persona perdida.
- Culpa persistente o pensamientos obsesivos sobre lo que se pudo haber hecho.
- Descuido del cuidado personal o del cuidado de los demás.
- Agotamiento emocional que no remite.
- Ansiedad intensa, estrés sostenido o síntomas de depresión.
- Ideas suicidas.
Cuando estos síntomas persisten, el duelo puede estar derivando en algo que ya no es solo duelo, sino un cuadro que necesita acompañamiento profesional para poder desbloquearse.
¿Qué elementos ayudan a superar el duelo?
Existen recursos que contribuyen a la elaboración de una pérdida:
- Valorar lo que aportó la persona perdida. Sus recuerdos, sus enseñanzas. Quien perdimos permanece ahora en nuestro interior.
- Los recursos personales. Las actividades e intereses propios (culturales, artísticos, profesionales) sirven para contener el dolor y mantener un hilo con la vida.
- Las relaciones sociales. Tener horarios, compañeros y actividades que generen vínculos ayuda a experimentar que la vida continúa.
- La familia y los amigos. El contacto con las personas cercanas adquiere mucha importancia en estos momentos.
- La ayuda profesional cuando el duelo sea difícil o adquiera matices de patología.
Es el caso de Catalina, que llegó a consulta porque no se encontraba bien. Su marido había muerto hacía un par de años después de una larga enfermedad. La relación entre ambos había sido muy enriquecedora, habían tenido hijos y disfrutaban de su vida en común. El dolor de la pérdida la dejó exhausta, se sintió perdida y durante un tiempo se dedicó a deambular por las calles sin rumbo. En terapia abordó ese sufrimiento y poco a poco fue recuperando la alegría por vivir. Tenía una relación muy positiva con su madre y hermanos, y eso fue un gran apoyo.
¿Cómo es la ayuda de un terapeuta en el duelo?
El papel del terapeuta es el de escuchar ese dolor. No el de consolar ni el de aconsejar, sino el de acoger y acompañar. Ayuda a crear un espacio en el que se pueda desplegar el proceso de duelo en un entorno de seguridad y confianza.
Elaborar una pérdida es similar a un proceso de digestión, y en algunos duelos una sola cabeza no puede realizar esa digestión. El terapeuta pone la suya a disposición de la persona que sufre.
En ocasiones, el duelo no se reconoce como tal, sobre todo cuando no se trata de muertes. En esos casos es el terapeuta quien puede identificarlo y abordarlo. También puede ayudar a descifrar significaciones inconscientes que a veces se conectan con dificultades previas: una autoestima frágil, un bloqueo emocional antiguo o patrones que se repiten.
Lo que llega a mi consulta de piscológía, en ocasiones, son historias como la de Ana, una niña de cinco años. Una noche estaba en la cama con sus padres y su padre sufrió un infarto y murió. Le dijeron que su papá se había ido al cielo. Lo primero fue explicarle que su papá no quería irse a ningún sitio, sino que se murió y que él no lo deseaba. Irse implica un abandono y, aunque una muerte puede sentirse como tal, no lo es. Trabajamos cerca de un año y ella, a través de juegos y dibujos, fue expresando sus ansiedades y sentimientos.
El objeto perdido debe pasar a ocupar un lugar diferente. Y quien ha hecho su duelo habrá construido otra realidad y podrá disfrutar de su vida sin sentir que ha traicionado al ser que perdió.
El duelo tiene salida
Cualquier pérdida puede traer también alguna ganancia, y sobre todo el encuentro con uno mismo. Hay un deber ético de continuar viviendo a pesar del dolor. Superar el duelo no significa olvidar, sino aprender a vivir con la ausencia y recuperar el deseo.
Si sientes que el duelo te ha paralizado, no tienes por qué transitarlo solo o sola. Como psicólogo en León, acompaño a personas adultas en la elaboración de pérdidas de cualquier tipo. En la consulta de psicología en León encontrarás un espacio seguro donde poder desplegar lo que sientes. Contacta conmigo y hablamos.
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Aquí comienza tu cambio. Un espacio donde sentirte escuchado y comprender lo que te ocurre. Como psicóloga en León y Online, te ofrezco el apoyo profesional y cercano que necesitas para avanzar hacia una vida más equilibrada.